
Había crecido dentro de la aspiradora.
No lo supe, no lo ví hasta que nació de la bolsa, el Monstruo de las Pelusas.
Tan pequeño, suave, y gris.
El color de las noches -me dijo.
Y los días -le dije.
Siempre tuvo hipo, no pude hacer nada por él.
Es que soy inmortal -me dijo.
Oh, lo siento -le dije.
No es nada. De veras, no es nada -me respondió.

